jueves, 1 de marzo de 2012

LEY ANTITERRORISTA EN ARGENTINA: Producir terror y acumular capital



Dime con quién andas…
y te diré…



Necco, M. Carolina




La madrugada del 22 de diciembre de 2011 -por 39 votos contra 22- fue sancionada la llamada Ley antiterrorista.  El gobierno nacional presentó el proyecto de Ley el 14 de octubre de ese mismo año,  pocos días antes de las elecciones presidenciales y éste tuvo rápidamente media sanción en diputados tras sesiones extraordinarias y en la Cámara de Senadores finalmente, eludiendo el pedido explicito de derogación expresado desde diferentes sectores sociales, que esgrimían argumentos múltiples para exigir la nulidad de esta normativa.
La ley incorpora al Código Penal el artículo 41 quinques, el cual establece que
“cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población, la escala penal se incrementará en el doble del mínimo y el máximo, si la finalidad fuese la de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, se aplicará la misma escala, siempre y cuando no se trate del ejercicio de un derecho constitucional[1]”.

Estas últimas líneas fueron agregadas en la Cámara de Diputados, atendiendo al reclamo social que denunciaba la ambigüedad e imprecisión de sus conceptos; lo  que haría posible la aplicación de éstos agravantes a la gama de figuras penales típicamente utilizadas para la criminalización de la protesta social.

A su vez, se enmarcó ésta promulgación -desde las diversas voces- como una normativa exigida, impulsada, impuesta y/o sugerida por el GAFI.

Quién es este organismo? Qué incidencia tiene?  Exige? Presiona? Sugiere?
GAFI es una sigla que alude al Grupo de Acción Financiera Internacional sobre el blanqueo de capitales (GAFI). Se trata de un organismo intergubernamental establecido en 1989 por el G7 cuyo propósito es “el desarrollo y la promoción de políticas, en los niveles nacional e internacional, para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.”


Del GAFI participan 30 países[2] y entre sus miembros se encuentran los principales centros financieros de Europa, América del Norte y del Sur, y Asia.
Curiosamente, éste organismo no ha logrado en sus informes y publicaciones definir qué entienden por Terrorismo. Simplemente señalan que los tratados internacionales se limitan a describirlos como ciertos actos de violencia armada, sin arriesgar una definición concreta.
Para satisfacer las recomendaciones del GAFI en nuestro país, trabaja de manera ardua la Unidad de Información Financiera (UIF), con la “invalorable colaboración y apoyo de otros organismos de nuestro Estado”[3]. En su página oficial, la UIF pone a disposición los listados de terroristas contenidos en los sitios Web oficiales de las Naciones Unidas, la Unión Europea, Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos de América, esclareciendo que no se trata de información propia sino elaborada por los arriba citados y por cuya exactitud, veracidad e integridad esta Unidad no es responsable”[4].
Desde el año 1990, el GAFI efectúa recomendaciones  proveyendo un diseño de la acción necesaria para luchar contra el lavado de dinero. Cuarenta fueron las recomendaciones formuladas inicialmente, mientras que en el año 2001, se emitieron las ocho Recomendaciones Especiales para combatir el Financiamiento del Terrorismo, complementadas en octubre de 2004 con la emisión de la 9º recomendación especial referida al movimiento transfronterizo de efectivo.
GAFI “acoge con beneplácito”[5] a los países que finalmente se disponen a colaborar con la comunidad internacional en la investigación sobre el lavado de dinero, mientras que se preocupa por la abstención de otros Estados “para solucionar de manera significativa y sustancial las deficiencias en su régimen de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo”[6][7]


Retomando una línea de análisis esbozada previamente, repreguntamos: la aprobación de esta normativa resultó ser una presión del GAFI, para que la Argentina continuase siendo un puerto seguro de inversiones extranjeras, tal y como se insinuó desde diferentes voces?
Presión? Elección? Ésta situación, atenta contra nuestra Soberanía Nacional?
 Desde el oficialismo, Agustin Rossi[8] explicó en un programa de Radio Nacional, que “no es una imposición del GAFI. Usted puede estar o no estar en el GAFI, puede elegir estar de una manera o estar de otra manera. Argentina participa de un organismo que permanente va adecuando las legislaciones y éstas sugerencias que hace hacia cada uno de los países, los países las cumplen o no las cumplen. Por qué en el caso del terrorismo o del lavado nos parece importante estar en un organismo de éstas características? porque está claro que no es un delito que se da hacia el interior de cada uno de los países, sino es un delito que tiene claramente conexiones internacionales; […] que el estar y trabajar en forma mancomunada con el resto de los países […] nos parece que nos puede permitir ser más eficientes en la lucha contra un delito que existe y que de alguna manera, el Estado Argentino tiene que dar respuestas[9].
Nos seguimos preguntando, cuán Soberano es el Estado Nacional Argentino frente a este organismo? Existe tal Soberanía? Quién gobierna realmente?
En el comunicado emitido desde Paris en octubre del 2011, el GAFI reconoció los avances hechos por Argentina y el continuo compromiso político para fortalecer las medidas ALA/CFT, pero señaló que “todavía tiene preocupaciones sobre la gran cantidad de deficiencias identificadas en octubre de 2010 que persisten” y advirtió que continuará monitoreando los avances hechos por Argentina y, más puntualmente, que trabajará con Argentina sobre las medidas y los puntos más importantes para garantizar la implementación efectiva de su tipificación de Lavado de dinero.[10]  

Un punto interesante para destacar y analizar es el carácter intergubernamental de este organismo. La acción es de la comunidad internacional.
Imperios? Potencias mundiales? Quienes integran el GAFI? Cómo ubicamos al Estado Nacional frente a esta situación? Subordinados? Aliados?


Qué significa participar del GAFI? Cómo es la relación de fuerzas entre los cuerpos que participan de este organismo? Existe una relación asimétrica de fuerzas? Quién domina?
 Reseñamos lo siguiente:
Con el surgimiento del Capitalismo, como modo de producción, se crea el Estado Moderno, como Aparato de control social. Fuerza superior, aparentemente neutra, que estaría aparentemente por fuera de las relaciones económicas.
                Desde el punto de vista político, el concepto de Soberanía adquiere un desarrollo paralelo al Estado Moderno y se refiere al uso del poder de mandoo del control políticoque se ejerce en distintas formas de asociación humana y que implica la existencia de algún tipo de gobierno independiente que se apoya en la racionalización jurídica del poder[11]
                La soberanía incorpora la noción de legitimidad en oposición al uso arbitrario del poder. Implica entonces la transformación de la fuerza en poder legítimo. La concentración de poder se legitima.
Con el advenimiento del Estado Capitalista, el poder queda centralizado en esta organización; que se encargará de desplegar en el curso de la historia toda una serie de aparatos y operatorias en aras de mantener el orden social que garantice la acumulación del capital y la concentración del mismo. Aparatos represivos (fuerzas armadas y policiales) Aparatos ideológicos (medios de comunicación, educación, etc.), entre otros.
Con el devenir del Estado Nación, el poder político se centraliza en un territorio claramente delimitado, mientras que la economía se abre al flujo de capitales. La ficción de la Soberanía Nacional sirve y opera, de modo que, las fronteras existen en la disputa por los territorios y sus recursos, pero se diluyen mágicamente para el pasaje de capitales.
Con el Keynesianismo, el Estado Liberal cede paso al Estado de Bienestar, asistencialista, que ya no se limita a “cumplir con sus funciones de guardián de la propiedad privada y el orden social, sino que se erige como fuerza con la capacidad de controlar y regular el mercado, la justicia distributiva, la seguridad, el pleno empleo, etc”[12]. La ficción de la dicotomía liberal economía-política se empieza a desdibujar…
La Soberanía de los Estados entró en crisis hace tiempo. Vivimos una situación de mercado global que acarreó, en palabras de Negri, el agotamiento del Estado Nación. Gobierno del mercado, gobierno de la economía… El Estado Nacional no tiene tal poder de determinación, aquí el que gobierna es el capital.
El poder del Imperio cede sitio al Poder Continental: gobiernos y las corporaciones, administran el mercado global y controlan el orden mundial que subyace a la garantía de esa administración.
Entendemos que la aprobación de esta ley es una expresión más, de la garantía que los Estados Nación ofrecen al Capitalismo Mundial Integrado para la protección de los grandes capitales; asegurándose por la vía legal el control de los pequeños flujos de capital. El Estado Nación como fuerza coercitiva cuenta con el uso legítimo de las fuerzas represivas para  garantizarse ésta función. Esta ley es, entre tantas otras cosas, una clara expresión de este monopolio.
Una sociedad sólo le teme a una cosa, nos enseña Deleuze: al diluvio, “a aquello que chorrea y no sabe qué es, no  está codificado. No responde a ningún código, sino que huye por debajo de ellos
Aquellos flujos, fenómenos, movimientos, situaciones que amenazan al Capital son en primera instancia reprimidos por las fuerzas y aparatos serviles al Capital: pequeños flujos de capital, colectivos y movimientos sociales en lucha y resistencia contra las penetraciones en la vida,  de este sistema feroz. 
Producción de realidad y de subjetividad… grandes producciones del Capitalismo actual.
La producción de una realidad de inseguridad y terrorismo, produce sujetos ávidos de ser controlados, vigilados. Avance del Estado sobre las libertades, legalización y legitimación de la penetración sobre la vida privada de los sujetos, con un mayoritario consentimiento del pueblo. Control y regulación sobre tus ingresos, tus finanzas, tus actos, tu vida…
“Capitalismo en serio”. Maquinaria terrorífica y feroz que penetra nuestros cuerpos, nuestras vidas, de modo exquisitamente sutil.


Enero 2012






































[1] La negrita es de quien escribe.
[2] Los países y  gobiernos miembros del GAFI son: Argentina, Australia; Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hong Kong, China, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, México, el Reino de Holanda, Nueva Zelandia, Noruega, Portugal, Singapur, España, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. Dos organizaciones internacionales son también miembros del GAFI: La Comisión Europea y el Consejo de Cooperación del Golfo.
[3] En Argentina, según se visualiza en la página web oficial de la UIF para  realizar su labor, cuentan con “Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico, el Banco Central de la República Argentina, la Administración Federal de Ingresos Públicos, la Inspección General de Justicia, los Registros Públicos de Comercio o entes análogos de las Provincias, la Comisión Nacional de Valores y la Superintendencia de Seguros de la Nación -entre otros.
[4] Para acceder es necesario ingresar el argumento de búsqueda.
[5] Comunicado público GAFI. 25 de Febrero de 2009
[6] Op.cit.

[8]Diputado nacional del FPV y miembro informante.   
[9] Palabras textuales de Agustin Rossi expresadas en  la nota radial,  efectuada en el programa mendocino el Candil.
[10] http://www.fatfgafi.org/document/38/0,3746,en_32250379_32235720_48966374_1_1_1_1,00.html#Argentina

[11] Ver Bobbio Norberto y Nicola Matteucci: Diccionario de Política, México, 1982.

[12] Bobbio, Norberto y Nicola Matteucci: Diccionario de Política, México, 1982

martes, 21 de febrero de 2012

Construyendo micropolíticamente nuevos territorios


Construyendo micropolíticamente nuevos territorios
Una experiencia de trabajo grupal en el campo de las drogadependencias

Necco, M.Carolina

La clínica que hemos elegido transitar es una clínica de la cartografía. Sabemos poco y nada de antemano. Lo que producimos desde nuestras intervenciones lo vamos trazando, escribiendo, diagramando en el camino, en el hacer…
No tratamos de comprender, de explicar, de interpretar. Tratamos de producir, de transformar, en el devenir, en el ir haciendo
El siguiente trabajo tiene como propósito transmitir una experiencia de abordaje grupal que acontece desde el año 2010, en un Centro de Asistencia y Prevención en Trastornos Psicofísicos y Sociales de la ciudad de Mar del Plata.
Procuraremos, así mismo, promover un proceso de reflexión e intercambio respecto de nuestras intervenciones como trabajadores de la salud, en el ámbito específico de la salud mental.
La experiencia que compartiremos se lleva a cabo, desde las áreas de Psicopedagogía y Terapia Ocupacional, en el dispositivo de Centro de día que ofrece la institución, para la atención principalmente de personas con problemáticas vinculadas al consumo de drogas. Resaltamos principalmente, porque adentrarnos en la actualidad en la clínica con estos sujetos entraña, casi de modo irremediable, el tejido y la trama con los llamados campos de la vulnerabilidad psicosocial, los padecimientos psiquiátricos, la delincuencia, entre otros.



Nos atraviesa un sistema social, económico y político productor de consumidores de todo tipo a nivel mundial. Maquinaria capitalístistica[1] atroz, que en sus diversas facetas y mediante sus diferentes aparatos y operatorias, atrapa y captura en el consumo de drogas específicamente, seres cada vez más pequeños, más indefensos, más frágiles, más vulnerables… Enajenar nuestro hacer de éstas cuestiones, no sólo parcializa y reduce ampliamente la comprensión de las realidades que enfrentamos, sino que además neutraliza nuestras prácticas, sustrayéndoles su potencial subversivo y  transformador, frente a tan acuciante sistema de dominación.
       Frente a esta realidad: nuestro posicionamiento, ético y político.

Es la vida la que determina la conciencia

El trabajador de la salud se enfrenta a diario con la complejidad. Con la complejidad del sujeto, con la complejidad de las relaciones vinculares, con la complejidad de la clínica, con la complejidad de las instituciones.
Concientizarnos de las complejidades que abordamos supone en el ámbito de la clínica, por un lado, asumir una visión superadora de lógicas binarias que nos proponen pensar la realidad en términos polares, tan ficticios como estancos; y por el otro, arribar a producciones de conocimientos donde “la teoría no esté divorciada de la práctica, los afectos de los pensamientos, ni el sujeto del ecosistema”[2].



Una  filosofía de lo múltiple nos propone considerar que  el ser humano en su condición de sujeto emerge, se forja y se da en varios campos, en varios cuerpos y con varios cuerpos.
Todo proceso de subjetivación acontece en lo colectivo, en todos los grupos por donde circula y que la circundan, conocidos y desconocidos, sin quedar apresada ni reducida en los cuerpos de socialización primarios ni secundarios. Se trama en una economía, en una política, en una cultura, en una sociedad y en un momento histórico particular.
El sistema de producción en el que hemos sido tramados, ha tenido a diferencia de otros anteriores, de penetrar de modo muy fino y sutil en lo más intimo de la vida.
El Capital es una máquina infernal de producir modos de ser, modos de estar, modos de vivir. Producción que entraña en la actualidad toda una serie de operatorias de modelización y modulación de los sujetos[3].
La producción de drogadictos y pibes chorros  se incrementa a escala descomunal. El mismo sistema que los produce, los interioriza y captura por doquier, atentando los procesos de singularización y sumiéndolos en la reproducción de sus lógicas de tener, tener y tener: guita y Poder.
Integran las minorías urbanas. Pero a diferencia de otras, éstas contribuyen de modo particular a la realización del Capital. Están ubicadas en una posición diferente. Estos niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos son perversamente integrados en un mercado que no los tiene sólo como consumidores, sino que los encuentra, frecuentemente participando como agentes activos en diferentes fases del circuito  mercantil.


Se sienten y se dicen consumidores y trabajadores libres, ficción capitalista que nos enceguece a todos. Se adentran en una modalidad de ganancia a la que llaman “guita fácil”: roban a mano armada, roban caretas, roban solos, roban en banda, hurtan, se prostituyen; cada uno encuentra su modo de obtener dinero.
No resulta ninguna novedad decir aquí, que todo proceso de enfermedad emerge del campo social. Como producto de una sociedad. Los modos de nomenclar y categorizar un padecimiento, un sufrimiento también son producciones.
Pese a nuestras diferencias  ideológicas, conceptuales y teóricas, quienes trabajamos en el campo de la salud compartimos -o al menos, entendiendo que deberíamos compartir- un deseo: promover  bienestar; aliviar sufrimientos, aplacarlos,  minimizarlos lo más posible.
Contribuir con nuestros saberes a la construcción de modos de ser y estar que permitan una conexión más real con  la alegría, la potencia, la vida
Aquellos jóvenes y adultos con quienes trabajamos, han encontrado en el consumo de sustancias su Poder. Afirman sentirse más Poderosos cuando se drogan y experimentar una gran debilidad, pesadumbre, inactividad, estando caretas.
 Qué pueden estos cuerpos en virtud de su potencia, nos preguntamos junto a Spinoza- y junto a él nos respondemos: no lo sabemos. Nadie sabe lo que puede un cuerpo. Lo que advertimos es que claramente no hablamos del mismo poder. El Poder, sin importar lo que lo adjetive, es siempre un afecto triste, tanto en quien padece ese ejercicio como en quien lo ejerce; en tanto entraña una relación de fuerzas en la cual se impone el dominio de una/s sobre otra/s.
Cierto es que los sujetos con quienes trabajamos encuentran en su vida, en su historia, en sus vínculos y en sus espacios cotidianos, un sinfín de afectos tristes que merman y aplacan su potencia de hacer, de crear, de construir. El consumo- desmedido, irreflexivo-  de sustancias se inscribe como un afecto triste más, de gran intensidad por cierto, entre tantos otros que los afectan en su capacidad de sentir, de pensar, de comunicarse, de asumir responsabilidades,  de tener un proyecto de vida autónomo.
Los vemos a diario atrapados en los  puntos, segmentos y  líneas duras que los han subjetivado: el tipo de consumo. La calle. La guita. La banda. La noche. La villa. Las pastas. El caño. Las llantas. y, y, y. Contigüidad de territorios que los definen, les otorgan Identidad. Bloques duros. Segmentos rígidos que los atraviesan y componen. Líneas molares que los traman  y  organizan sus vidas en una posición…
Mucho se debate en literatura de la clínica en adicciones respecto de cómo debemos pensar esta problemática. Es una estructura? Un síntoma?  No nos interesan aquí esos cuestionamientos.
Procuramos con nuestro trabajo ofertar dispositivos y herramientas a través de los cuales, sea posible para éstos sujetos hallar y trazar nuevas líneas de subjetivación. Líneas que habiliten procesos de singularización y les permita reencontrarse con la propia potencia de obrar; recuperarla, desplegarla.  Potencia que es siempre potencia en acto, en acción.
En nuestra clínica, como en la vida, resistimos. Entendemos que para promover algo del orden de lo saludable, es necesario transformar, habilitar la capacidad de afectar y ser afectados y producir encuentros a través de la circulación colectiva de nuevas ideas, pensamientos, sensaciones, vivencias.
Es una micropolítica. Se hace desde lo pequeño, molecularmente, en aquello por ocasiones imperceptible: los obrares y saberes menores. Se teje desde lo singular, pero siempre en conjunto, en un hacer que de ningún modo monopoliza el saber y el hacer en los  trabajadores del área, sino que se hace siempre con otros.



El taller de artes expresivas, haciendo un poco de historia.

El Taller de Artes Expresivas resultó como parte de un proceso de trabajo grupal de tres meses de duración aproximadamente, que se inició en mayo del año 2010. Lleva en la actualidad, el nombre con el que sus primeros integrantes decidieron nominar a un dispositivo, que emprendimos desde la coordinación, una Psicopedagoga y una Terapista Ocupacional en el centro de día.
A principios de ese año ambas fuimos convocadas por la institución, para compartir la coordinación de un grupo de alrededor de 15 personas, de entre 20 y 30 años, en su gran mayoría de sexo masculino.
Efectuado un diagnóstico situacional de la realidad grupal e institucional, desarrollamos inicialmente, una serie de actividades destinadas a trabajar sobre los ejes de la comunicación y la resolución de conflictos, entendiendo en virtud de lo observado y evaluado, que eran cuestiones que requerían ser abordadas con mayor urgencia.
Nuestras líneas de trabajo apuntaron desde el inicio a:
  • Construir colectivamente un espacio pluralista, socializante, abierto a lo diverso, a la comunicación y la participación de todos, favoreciendo- a través del trabajo en común- actitudes de cooperación y solidaridad, en un marco de libertad y respeto mutuo.
  • Promover en la grupalidad la implicancia y la participación activa en el hacer, efectuando corrimientos claros y conscientes de una posición de coordinación paternalista y verticalista; concientizando de modo permanentemente en la construcción colectiva del espacio de  trabajo;  incentivando hacia a la autogestión, la asunción de compromisos y responsabilidades que supone un hacer autónomo; propiciando la investidura libidinal y  la apropiación deseante del mismo.
  • Crear un ambiente de trabajo ameno y flexible, libre de juicios de valor y penalizaciones,  que permita la reflexión, la producción y el intercambio de ideas.

Con el transcurso de los meses de trabajo, el grupo fue tomando cada vez más cuerpo. Aquellos primeros participantes fueron apropiándose paulatinamente del espacio, asumiendo roles cada vez más autónomos, comprometidos e implicados en el suceder grupal.  Decidieron bajo votación llamarlo Taller de artes expresivas, poniendo de manifiesto que el espacio les permitía a través de diferentes propuestas (muchas de ellas vinculadas a lo artístico) aprender nuevos modos de expresar, comunicar, de entrar en relación con  otros…
Al día de hoy, en el taller se utilizan diversos recursos y actividades de carácter lúdico y expresivo como estrategias destinadas a promover -entre otras cosas- el pensamiento, la reflexión, la inventiva, la creatividad,  la imaginación…
Las propuestas de trabajo seleccionadas surgen de un proceso  permanente de observación y registro de lo que va aconteciendo en la grupalidad y en quienes la componen.
Las actividades no se presentan como meros instrumentos o  medios de expresión, canalización,  catarsis o sublimación de contenidos;  sino que se ofertan como verdaderos espacios  de experimentación, de investigación, de registro, de descubrimiento…
Cuidamos celosamente no caer en la estereotipia. Llevamos en cada encuentro propuestas diversas que faciliten la apertura a diversas experiencias y eviten  rigidizaciones.
No trabajamos sobre signos ni síntomas. Operamos e intervenimos a otros niveles: sobre aquello que corta, obtura y/o limita el fluir de las propias producciones .
Quienes coordinamos ponemos nuestros cuerpos en el hacer. Nos adentramos corporalmente en lo que proponemos al grupo. Usamos nuestros cuerpos como instrumentos de registro de los afectos circulantes.
Hemos creado un espacio de libertad, en el que cada uno puede expresarse desde el respeto y el compromiso por lo que nos convoca.
En la realidad del Centro de Día, nos enfrentamos con un cuerpo grupal que se renueva permanentemente. Algunos pacientes abandonan repentinamente el tratamiento, otros nuevos llegan; la grupalidad los acoge, presentándoles a quienes ingresan lo que hacemos, de qué manera trabajamos.
Durante el proceso de trabajo hemos observado  cambios  de vital importancia para el proceso de tratamiento que atraviesan. Muchos han logrado crecer significativamente en el registro de sí mismos, de sus modos de relacionarse, de sus sentires, de sus afectaciones. Se han colocado en el lugar de creadores, artesanos,  artistas…
Reconocemos en la experiencia grupal, una potencia transformadora y la elegimos por sus efectos productores de afectos, de conexiones. Complejo entramado en múltiples inscripciones en el cual se están produciendo siempre, muchos más acontecimientos de los que podemos dar cuenta.
En el taller nos nutrimos de los aspectos molares, organizadores de lo grupal: un espacio tiempo particular, una tarea convocante, objetivos de trabajo; y al mismo tiempo en cada encuentro nos abrimos a la flexibilidad, a la metamorfosis, a las líneas moleculares, que van trazando acontecimientos que no están previstos, no se puede anticipar; a ese devenir que siendo la más de las veces imperceptible, ya está aconteciendo en esa vida.
Inventamos un espacio en el cual a través de un juego, un debate, una pintura, una dramatización, un escrito, poder estar siendo otros. Un espacio tiempo para conectarse con sí mismo y con los otros; para crear nuevas conexiones, rescatando la singularidad de cada uno y propiciando - de modo permanentemente - la circulación de ideas, pensamientos, de afectos y afectaciones necesarios para el establecimiento de nuevas formas de relación y el afianzamiento de las ya existentes.

Este trabajo fue escrito desde un posicionamiento particular. En la clínica que hemos elegimos transitar, hacemos una apuesta constante y permanente por rescatar  y reivindicar procesos de singularización habilitando nuevos regímenes de afectación.

Se trata de una cartografía… tan sólo de una cartografía, con las líneas que hemos podido escribir, trazar, diagramar hasta el momento.

Se trata de un espacio de resistencia.  Apostamos a lo grupal por su potencial maquínico de transformación para inventar y trazar otras líneas. Diagramarlas, inventarlas,  crearlas,  experimentarlas; en lo micro, en lo cotidiano, con el compromiso ético que nos convoca a pensar y a construir otros territorios, otros planos, otras formas de estar siendo en nuestros grupos.







[1] Ver Felix Guattari
[2] NAJMANOVICH, Denise, LENNIE, Vera ““Pasos hacia un pensamiento complejo en salud” [pdf]

[3] Hago referencia a las operaciones de modelación y modulación de los individuos, propias de las llamadas sociedad disciplinariasociedad de control,  respectivamente. (Ver M. Foucault, G. Deleuze,)

T.O. Notas para pensar y cartografiar nuestro hacer



Notas para pensar y cartografiar nuestro hacer


Necco, M. Carolina

Formar conceptos es una manera de vivir
y no de matar la vida; un modo de vivir en una relativa movilidad
y no un intento de inmovilizar la vida…
Michael Foucault

 Escribimos estas líneas porque amamos escribir. Escribimos. Insisto. Porque aunque sea de modo individual, uno escribe siempre con todos sus cuerpos, los reconocibles y los no reconocibles.
Escribimos porque creemos que en el acto de la escritura se despliega el pensamiento, se crean nuevos interrogantes, se habilitan otras reflexiones.
Escribimos porque que tenemos algo para decir, para comunicar, compartir, denunciar,   gritar,  pensar,  preguntarnos, contestarnos….
Escribimos para producir encuentros.
 La Terapia Ocupacional se presenta -en ocasiones - como territorio existencial desdibujado, impreciso, lo cual eso nos inquieta, intranquiliza y hace que entremos en estado de caos. Por eso también escribimos, porque creemos que a partir de la escritura es posible un trazar nuevos ordenamientos; aunque más no sea transitorios, provisorios, siempre móviles.
Buscamos ansiosamente ser reconocidos. Alcanzar “un cuerpo de conocimiento sólidos y específicos, un campo de actuación profesional con fronteras claras, […] una doctrina y un método de aplicación, disponer de organizaciones profesionales, un lenguaje común, una bibliografía en textos y publicaciones periódicas, una docencia superior para su capacitación competente y, especialmente un método para el propio conocimiento científico de la terapia ocupacional. (Polonio López B , 2001)
 Buscamos en fin, hacernos Mayores. El Poder nos atraviesa. Buscamos territorializar.

Qué es la terapia ocupacional? Ciencia? Disciplina? Cuál su objeto de estudio? Me he cansado ya de esas preguntas. No pretendo con estos planteos arengar en contra de la producción de conocimientos, entiéndase bien. Insisto, muy por el contrario, en que necesitamos reflexionar y pensar acerca de nuestro quehacer, trasmitir y compartir nuestras experiencias, crear conceptos y conceptualizaciones. Estoy diciendo sencillamente, que es necesario concientizarnos acerca de en dónde elegimos inscribir esas producciones.
Hacemos nuestro trabajo con nuestros cuerpos, con y sobre otros cuerpos.
Desde su nacimiento a la actualidad, las disciplinas no han cesado de tratar a los cuerpos como objeto y blanco de poder. En aras de mantener el orden social que garantiza la acumulación de capital, cumplieron fielmente la función de Policía para que la que fueron creadas.
El cuerpo humano se fragmenta y se desarticula cada vez más. Las disciplinas se disputan los pedazos que manipularán, transformarán, fortalecerán y perfeccionarán a fin de tornarlos útiles y funcionales. Pedazos que en tanto cada más que  pequeños caen en manos de los especialistas.
Las disciplinas, como áreas cognitivas, no existen en abstracto sino a través de la acción humana y como producción de la comunidad científica, en el seno de una cultura y espacio tiempo determinado. Tal comunidad cobra caro el precio de pertenecer-le. La ciencia[1] pone las reglas y acepta en su terreno de juego a quienes estén dispuestos a organizarse en torno a un discurso, recortarse a un área de pertenencia. El conocimiento se territorializa. Se cerca. Se marca. Se estría. Miembros inferiores para los kinesiólogos. Manos para los terapistas ocupacionales. Sufrimiento psíquico para los psicólogos y la palabra patrimonio de los psicoanalistas.
El Capital invade  todo, penetra todo y pretende hacer de todo campo propiedad privada.
El monopolio y fragmentación de las problemáticas del campo social en el nombre de las disciplinas no es inocente. La segmentación y división del conocimiento en esquemas de pensamiento y acción cada vez más pequeños, instala modos simplistas de comprensión de las realidades que enfrentamos y de la complejidad de sus problemáticas.
El capitalismo no ha cesado de instalar divorcios.
Los profesionales estamos bien disciplinados. Repetimos asiduamente palabras de otros, nos encantan las citas de autoridad, apelamos a los marcos referenciales científicamente más sólidos para afinar y afirmar nuestro hacer.
No nos atrevemos a cartografiar. No sabemos y nos convertimos en meros tecnócratas, aplicando técnicas, protocolos y  métodos de tratamiento que enajenan nuestras prácticas de todo proceso de reflexión, discusión y crítica.

La terapia ocupacional desde sus inicios, se atrevió a quebrajar cercamientos muy rígidos; se adentró en territorios de otros entrando en conexión con múltiples campos del conocimiento,
hasta lograr -en la actualidad- arribar e incluirse en modalidades de acción e intervención impensables hasta hace algunos años.

Me cautiva y me apasiona esa terapia ocupacional nómaderizomórfica.  Ligada más bien a lo que se va construyendo desde procesos de búsqueda y exploración que a esquemas arborescentes de pensamiento.
 Terapia ocupacional que se atrevió a pensar al sujeto y las realidades que lo traman  y atraviesan, desde cosmovisiones filosóficas holísticas, a fin de generar intervenciones que nos permitan abordar las problemáticas sociales que nos interpelan y demandan como trabajadores  de la salud.
Pretender hacer de la Terapia Ocupacional, La Ciencia o Disciplina de la Ocupación, no sólo refleja esa ambición desmedida por hacernos Mayores; pesquisando lo que nos separa, distingue y fronteriza de otros campos de acción, cercando nuestros territorios y aplacando la paranoia de invasión de otras profesiones; sino que fundamentalmente, efectúa un corrimiento  atroz, de lo que realmente que convoca  nuestras intervenciones.
En dónde estamos poniendo nuestra mirada y nuestra pasión? Si realmente nos convoca una visión holística, humanista y ocupacional del ser humano, por qué seguimos enalteciendo en nuestros discursos a La Ocupación por sobre el sujeto que hace y el modo en el que se traman e inscriben sus producciones.
 Estamos de acuerdo en que a través de ocupaciones, de actividades, de experiencias el ser humano trama su subjetividad; y que haciendo transforma y se transforma.  No consideramos  por ello que debamos hacer de La Ocupación nuestro Falo, el elemento centralizador del proceso terapéutico o de intervención, achatando todo lo que allí acontece al reducirlo en triadas[2] y esquemas asfixiantes.
                 
Necesitamos inventar creativamente nuestras líneas de pensamiento y acción; gestar movimientos de producción colectiva alejados los juegos del poder-saber. Necesitamos trazar esos mapas…
Trazar una cartografía es adentrarse en lo incierto.
Trazar una cartografía es apelar al conocimiento, al pensamiento, a los saberes colectivos para arribar a nuevos territorios.

Se trata de hacer mapas, construirlos, diagramarlos. Observando el territorio desde adentro, penetrando en sus superficies, recorriéndolas, explorándolas desde diversas perspectivas, ángulos, dimensiones.
  Necesitamos trazar nuevas cartografías clínicas. Registrando recorridos de otros pero ensayando y experimentando en lo local, en lo micro, para hacer los nuestros, los propios. Efectuar giros de 180° en nuestros planos de acción. Cambiar nuestras posiciones. Recorrer diversas líneas y  hacer un stop en esos espacios territoriales en los que cobramos existencia. Un stop que nos permita detenernos a observar qué cosas están ocurriendo; mover los ojos en todas las direcciones y ángulos posibles: barridos horizontales, verticales y oblicuos. Apelar a toda nuestra corporalidad. Poner en conexión todos nuestros cuerpos para proyectar desde allí, nuevas luces.
Para aquellos - nunca faltan- a quienes les inquiete saber desde dónde hablo para decir lo que digo, les diré sencillamente que lo hago desde algunos de los que me habitan. Apelo a la ironía, porque nos acerca al humor y a la alegría. Necesitamos de la alegría para vivir, para transformar, para resistir.
Cualesquiera que fuesen nuestros ámbitos o campos de intervención profesional nuestras prácticas apuntan siempre - o entiendo que deberían hacerlo- hacia la salubilidad de aquellos con quienes trabajamos y del ecosistema en el que viven y se desarrollan.
Si descuidamos que éstas subjetividades resultan de un proceso de producción, de fabricación, modelación y moldeado, forcluimos una línea primordial  de análisis y comprensión de las realidades sobre las cuales operamos.
Con quienes trabajamos padecen lo que padecen, sufren lo que sufren siempre como resultado de lo que acontece en el tejido social. Allí se trama. Tanto se trate una Fractura de Pouttes Colles como de un Panic Atack. No estoy diciendo nada nuevo. Sin embargo, lo olvidamos. Caemos una y otra vez en procesos de naturalización de las realidades sobre las que intervenimos. Elegimos no involucrarnos y adoptar una posición neutral frente a nuestro hacer. Los protocolos de tratamiento, el triangulo edípico y  los esquemas nosológicos  nos ofrecen exquisitos bunkers para aquietar nuestros miedos e incertidumbres en segurizantes dogmatismos teóricos.

Necesitamos arribar a nuevas perspectivas epistemológicas, alejadas de lógicas cientificistas y metodológicas clásicas. Construir lineamientos y cartografías conceptuales en articulación con nuestras  experiencias, con lo que hacemos. Abrirnos al descubrimiento de nuevas dimensiones, a la búsqueda de nuevos sentidos y  nuevas configuraciones; generar espacios y modos diferentes de producción.

Hemos elegido hacerlo por el borde, por los intersticios… creando y construyendo prácticas alternativas a las impuestas por regímenes y lógicas dominantes que atentan contra la potencia de la vida y sus pasiones alegres.

Hemos elegido hacerlo, tramando un ejercicio profesional que procura subvertir el poder que el capitalismo con sus aparatos, dispositivos y tecnologías ejerce sobre lo viviente; apelando a las fuerzas de resistencia,  transformación y mutación que existen como potencia en toda vida.
Ejercicio que se teje siempre colectivamente, en esos espacios en los que nos encontramos como comunidad. Es un desafío atrevernos a borrar fronteras, romper muros y poner en común todo lo que nos une: desde lo más próximo a lo más lejano
En definitiva, y sin más, entendemos que hacer terapia ocupacional, es trabajar con la vida: con la potencia que en ella se esconde y  que desde ella emana y  estalla.
Insistimos en acercar la terapia ocupación a lo que hacemos, para alejarla de abstracciones que enajenan nuestras prácticas de procesos de concientización y acercarla a un saberhacer más ligado a lo artesanal y no por ello menos con menos denso teórico y conceptualmente.



Procuramos un hacer nómade que entiende que la tierra es de quien la trabaja, con sus saberes y herramientas singulares.

Hacer nómade que subvierte, denuncia y resiste  a toda forma de  dominación, y se pone a trabajar para construir colectivamente espacios de emancipación, liberación y cambio.









Agradezco a quienes me ayudaron  a pensar para escribir estas líneas.
 Fueron, entre muchos otros:
.
ALBORNOZ, LUCRECIA;  FRAGA, CLARA; KLAVER, ALICIA; NAVARRETE ISABEL; PAGANELLI, YANINA. Compañeras del grupo de Seminario de Pensamiento Cualitativo de la ciudad de Mar del Plata. Coordinación Lic. Isabel Navarrete.
BRESCIA, CATALINA; ESCALADA, PAOLA; GUERRERO, VALERIA;  Compañeras del grupo de lectura y pensamiento de la ciudad de Mar del Plata. Autogestionado.
DE BRACI, J, “La problemática de la subjetividad. Un ensayo, una conversación”, EPBCN Ediciones, 2007
DE BRACI, J, “La explosión del sujeto. Acontecer de las masas y desfondamiento subjetivo en Freud”, EPBCN Ediciones, 2008
DELEUZE, G., GUATARRI, F. “Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia”.Ed Pretextos.
DELEUZE,G. , GUATTARI, F “ El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia”. Ed. Paidos.
DELEUZE, G. “En medio de Spinoza”. 2° Edición Cactus, 2008
DONZELOT, J. “La policía de las familias. Familia, sociedad y poder”. 1°ed. Buenos Aires. Ed. Nueva visión. 2008
FOUCAULT, M. “Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión”. 2º edición. Ed. Siglo XXl. Buenos Aires. 2008.
FOUCAULT, M. “Microfísica del poder”. 3º edición. Ed. La Piqueta. Madrid. 1992.
KRONENBERG, SIMÓ ALGADO, POLLARD. “Terapia Ocupacional sin fronteras. Aprendiendo del espíritu de supervivientes”. Editorial Medica panamericana, 2007.
NAJMANOVICH, D, “Mirar con nuevos ojos. Nuevos paradigmas en la ciencia y pensamiento complejo”, Colección Fronteras, Bs. As, 2008
PAVLOVSKY, E “Lo grupal hoy: nuevas ideas, micropolitica”. Revista campo grupal N°6.Julio- agosto- Año 2-, 1999
PAVLOVSKY, E. y DE BRASI, J.C. “Lo Grupal. Devenires.Historias.” Ed. Galerna y Búsqueda de Ayllu. Buenos Aires. 2006







[1] La Ciencia, como aparato ideológico- entre otros-  garante de la realización del Capital.
[2] Actividad- Terapista Ocupacional- Paciente.