martes, 21 de febrero de 2012

T.O. Notas para pensar y cartografiar nuestro hacer



Notas para pensar y cartografiar nuestro hacer


Necco, M. Carolina

Formar conceptos es una manera de vivir
y no de matar la vida; un modo de vivir en una relativa movilidad
y no un intento de inmovilizar la vida…
Michael Foucault

 Escribimos estas líneas porque amamos escribir. Escribimos. Insisto. Porque aunque sea de modo individual, uno escribe siempre con todos sus cuerpos, los reconocibles y los no reconocibles.
Escribimos porque creemos que en el acto de la escritura se despliega el pensamiento, se crean nuevos interrogantes, se habilitan otras reflexiones.
Escribimos porque que tenemos algo para decir, para comunicar, compartir, denunciar,   gritar,  pensar,  preguntarnos, contestarnos….
Escribimos para producir encuentros.
 La Terapia Ocupacional se presenta -en ocasiones - como territorio existencial desdibujado, impreciso, lo cual eso nos inquieta, intranquiliza y hace que entremos en estado de caos. Por eso también escribimos, porque creemos que a partir de la escritura es posible un trazar nuevos ordenamientos; aunque más no sea transitorios, provisorios, siempre móviles.
Buscamos ansiosamente ser reconocidos. Alcanzar “un cuerpo de conocimiento sólidos y específicos, un campo de actuación profesional con fronteras claras, […] una doctrina y un método de aplicación, disponer de organizaciones profesionales, un lenguaje común, una bibliografía en textos y publicaciones periódicas, una docencia superior para su capacitación competente y, especialmente un método para el propio conocimiento científico de la terapia ocupacional. (Polonio López B , 2001)
 Buscamos en fin, hacernos Mayores. El Poder nos atraviesa. Buscamos territorializar.

Qué es la terapia ocupacional? Ciencia? Disciplina? Cuál su objeto de estudio? Me he cansado ya de esas preguntas. No pretendo con estos planteos arengar en contra de la producción de conocimientos, entiéndase bien. Insisto, muy por el contrario, en que necesitamos reflexionar y pensar acerca de nuestro quehacer, trasmitir y compartir nuestras experiencias, crear conceptos y conceptualizaciones. Estoy diciendo sencillamente, que es necesario concientizarnos acerca de en dónde elegimos inscribir esas producciones.
Hacemos nuestro trabajo con nuestros cuerpos, con y sobre otros cuerpos.
Desde su nacimiento a la actualidad, las disciplinas no han cesado de tratar a los cuerpos como objeto y blanco de poder. En aras de mantener el orden social que garantiza la acumulación de capital, cumplieron fielmente la función de Policía para que la que fueron creadas.
El cuerpo humano se fragmenta y se desarticula cada vez más. Las disciplinas se disputan los pedazos que manipularán, transformarán, fortalecerán y perfeccionarán a fin de tornarlos útiles y funcionales. Pedazos que en tanto cada más que  pequeños caen en manos de los especialistas.
Las disciplinas, como áreas cognitivas, no existen en abstracto sino a través de la acción humana y como producción de la comunidad científica, en el seno de una cultura y espacio tiempo determinado. Tal comunidad cobra caro el precio de pertenecer-le. La ciencia[1] pone las reglas y acepta en su terreno de juego a quienes estén dispuestos a organizarse en torno a un discurso, recortarse a un área de pertenencia. El conocimiento se territorializa. Se cerca. Se marca. Se estría. Miembros inferiores para los kinesiólogos. Manos para los terapistas ocupacionales. Sufrimiento psíquico para los psicólogos y la palabra patrimonio de los psicoanalistas.
El Capital invade  todo, penetra todo y pretende hacer de todo campo propiedad privada.
El monopolio y fragmentación de las problemáticas del campo social en el nombre de las disciplinas no es inocente. La segmentación y división del conocimiento en esquemas de pensamiento y acción cada vez más pequeños, instala modos simplistas de comprensión de las realidades que enfrentamos y de la complejidad de sus problemáticas.
El capitalismo no ha cesado de instalar divorcios.
Los profesionales estamos bien disciplinados. Repetimos asiduamente palabras de otros, nos encantan las citas de autoridad, apelamos a los marcos referenciales científicamente más sólidos para afinar y afirmar nuestro hacer.
No nos atrevemos a cartografiar. No sabemos y nos convertimos en meros tecnócratas, aplicando técnicas, protocolos y  métodos de tratamiento que enajenan nuestras prácticas de todo proceso de reflexión, discusión y crítica.

La terapia ocupacional desde sus inicios, se atrevió a quebrajar cercamientos muy rígidos; se adentró en territorios de otros entrando en conexión con múltiples campos del conocimiento,
hasta lograr -en la actualidad- arribar e incluirse en modalidades de acción e intervención impensables hasta hace algunos años.

Me cautiva y me apasiona esa terapia ocupacional nómaderizomórfica.  Ligada más bien a lo que se va construyendo desde procesos de búsqueda y exploración que a esquemas arborescentes de pensamiento.
 Terapia ocupacional que se atrevió a pensar al sujeto y las realidades que lo traman  y atraviesan, desde cosmovisiones filosóficas holísticas, a fin de generar intervenciones que nos permitan abordar las problemáticas sociales que nos interpelan y demandan como trabajadores  de la salud.
Pretender hacer de la Terapia Ocupacional, La Ciencia o Disciplina de la Ocupación, no sólo refleja esa ambición desmedida por hacernos Mayores; pesquisando lo que nos separa, distingue y fronteriza de otros campos de acción, cercando nuestros territorios y aplacando la paranoia de invasión de otras profesiones; sino que fundamentalmente, efectúa un corrimiento  atroz, de lo que realmente que convoca  nuestras intervenciones.
En dónde estamos poniendo nuestra mirada y nuestra pasión? Si realmente nos convoca una visión holística, humanista y ocupacional del ser humano, por qué seguimos enalteciendo en nuestros discursos a La Ocupación por sobre el sujeto que hace y el modo en el que se traman e inscriben sus producciones.
 Estamos de acuerdo en que a través de ocupaciones, de actividades, de experiencias el ser humano trama su subjetividad; y que haciendo transforma y se transforma.  No consideramos  por ello que debamos hacer de La Ocupación nuestro Falo, el elemento centralizador del proceso terapéutico o de intervención, achatando todo lo que allí acontece al reducirlo en triadas[2] y esquemas asfixiantes.
                 
Necesitamos inventar creativamente nuestras líneas de pensamiento y acción; gestar movimientos de producción colectiva alejados los juegos del poder-saber. Necesitamos trazar esos mapas…
Trazar una cartografía es adentrarse en lo incierto.
Trazar una cartografía es apelar al conocimiento, al pensamiento, a los saberes colectivos para arribar a nuevos territorios.

Se trata de hacer mapas, construirlos, diagramarlos. Observando el territorio desde adentro, penetrando en sus superficies, recorriéndolas, explorándolas desde diversas perspectivas, ángulos, dimensiones.
  Necesitamos trazar nuevas cartografías clínicas. Registrando recorridos de otros pero ensayando y experimentando en lo local, en lo micro, para hacer los nuestros, los propios. Efectuar giros de 180° en nuestros planos de acción. Cambiar nuestras posiciones. Recorrer diversas líneas y  hacer un stop en esos espacios territoriales en los que cobramos existencia. Un stop que nos permita detenernos a observar qué cosas están ocurriendo; mover los ojos en todas las direcciones y ángulos posibles: barridos horizontales, verticales y oblicuos. Apelar a toda nuestra corporalidad. Poner en conexión todos nuestros cuerpos para proyectar desde allí, nuevas luces.
Para aquellos - nunca faltan- a quienes les inquiete saber desde dónde hablo para decir lo que digo, les diré sencillamente que lo hago desde algunos de los que me habitan. Apelo a la ironía, porque nos acerca al humor y a la alegría. Necesitamos de la alegría para vivir, para transformar, para resistir.
Cualesquiera que fuesen nuestros ámbitos o campos de intervención profesional nuestras prácticas apuntan siempre - o entiendo que deberían hacerlo- hacia la salubilidad de aquellos con quienes trabajamos y del ecosistema en el que viven y se desarrollan.
Si descuidamos que éstas subjetividades resultan de un proceso de producción, de fabricación, modelación y moldeado, forcluimos una línea primordial  de análisis y comprensión de las realidades sobre las cuales operamos.
Con quienes trabajamos padecen lo que padecen, sufren lo que sufren siempre como resultado de lo que acontece en el tejido social. Allí se trama. Tanto se trate una Fractura de Pouttes Colles como de un Panic Atack. No estoy diciendo nada nuevo. Sin embargo, lo olvidamos. Caemos una y otra vez en procesos de naturalización de las realidades sobre las que intervenimos. Elegimos no involucrarnos y adoptar una posición neutral frente a nuestro hacer. Los protocolos de tratamiento, el triangulo edípico y  los esquemas nosológicos  nos ofrecen exquisitos bunkers para aquietar nuestros miedos e incertidumbres en segurizantes dogmatismos teóricos.

Necesitamos arribar a nuevas perspectivas epistemológicas, alejadas de lógicas cientificistas y metodológicas clásicas. Construir lineamientos y cartografías conceptuales en articulación con nuestras  experiencias, con lo que hacemos. Abrirnos al descubrimiento de nuevas dimensiones, a la búsqueda de nuevos sentidos y  nuevas configuraciones; generar espacios y modos diferentes de producción.

Hemos elegido hacerlo por el borde, por los intersticios… creando y construyendo prácticas alternativas a las impuestas por regímenes y lógicas dominantes que atentan contra la potencia de la vida y sus pasiones alegres.

Hemos elegido hacerlo, tramando un ejercicio profesional que procura subvertir el poder que el capitalismo con sus aparatos, dispositivos y tecnologías ejerce sobre lo viviente; apelando a las fuerzas de resistencia,  transformación y mutación que existen como potencia en toda vida.
Ejercicio que se teje siempre colectivamente, en esos espacios en los que nos encontramos como comunidad. Es un desafío atrevernos a borrar fronteras, romper muros y poner en común todo lo que nos une: desde lo más próximo a lo más lejano
En definitiva, y sin más, entendemos que hacer terapia ocupacional, es trabajar con la vida: con la potencia que en ella se esconde y  que desde ella emana y  estalla.
Insistimos en acercar la terapia ocupación a lo que hacemos, para alejarla de abstracciones que enajenan nuestras prácticas de procesos de concientización y acercarla a un saberhacer más ligado a lo artesanal y no por ello menos con menos denso teórico y conceptualmente.



Procuramos un hacer nómade que entiende que la tierra es de quien la trabaja, con sus saberes y herramientas singulares.

Hacer nómade que subvierte, denuncia y resiste  a toda forma de  dominación, y se pone a trabajar para construir colectivamente espacios de emancipación, liberación y cambio.









Agradezco a quienes me ayudaron  a pensar para escribir estas líneas.
 Fueron, entre muchos otros:
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ALBORNOZ, LUCRECIA;  FRAGA, CLARA; KLAVER, ALICIA; NAVARRETE ISABEL; PAGANELLI, YANINA. Compañeras del grupo de Seminario de Pensamiento Cualitativo de la ciudad de Mar del Plata. Coordinación Lic. Isabel Navarrete.
BRESCIA, CATALINA; ESCALADA, PAOLA; GUERRERO, VALERIA;  Compañeras del grupo de lectura y pensamiento de la ciudad de Mar del Plata. Autogestionado.
DE BRACI, J, “La problemática de la subjetividad. Un ensayo, una conversación”, EPBCN Ediciones, 2007
DE BRACI, J, “La explosión del sujeto. Acontecer de las masas y desfondamiento subjetivo en Freud”, EPBCN Ediciones, 2008
DELEUZE, G., GUATARRI, F. “Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia”.Ed Pretextos.
DELEUZE,G. , GUATTARI, F “ El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia”. Ed. Paidos.
DELEUZE, G. “En medio de Spinoza”. 2° Edición Cactus, 2008
DONZELOT, J. “La policía de las familias. Familia, sociedad y poder”. 1°ed. Buenos Aires. Ed. Nueva visión. 2008
FOUCAULT, M. “Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión”. 2º edición. Ed. Siglo XXl. Buenos Aires. 2008.
FOUCAULT, M. “Microfísica del poder”. 3º edición. Ed. La Piqueta. Madrid. 1992.
KRONENBERG, SIMÓ ALGADO, POLLARD. “Terapia Ocupacional sin fronteras. Aprendiendo del espíritu de supervivientes”. Editorial Medica panamericana, 2007.
NAJMANOVICH, D, “Mirar con nuevos ojos. Nuevos paradigmas en la ciencia y pensamiento complejo”, Colección Fronteras, Bs. As, 2008
PAVLOVSKY, E “Lo grupal hoy: nuevas ideas, micropolitica”. Revista campo grupal N°6.Julio- agosto- Año 2-, 1999
PAVLOVSKY, E. y DE BRASI, J.C. “Lo Grupal. Devenires.Historias.” Ed. Galerna y Búsqueda de Ayllu. Buenos Aires. 2006







[1] La Ciencia, como aparato ideológico- entre otros-  garante de la realización del Capital.
[2] Actividad- Terapista Ocupacional- Paciente.

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